viernes, 2 de marzo de 2012

A pesar de amenazas de muerte a integrantes del proyecto El Mantaro Revive.

ü  Arquidiócesis de Huancayo se mantiene firme en la defensa de la vida, la salud y el trabajo digno.
A dos días de haber emitido el Pronunciamiento “Frente al mal no hay que callar”, en el cual la Iglesia local reafirma que la reactivación del Complejo Metalúrgico de La Oroya, sólo debe darse después del cumplimiento del Programa de Adecuación y Manejo Ambiental (PAMA), la directora y el responsable de movilidad del proyecto El Mantaro Revive fueron amenazados de muerte a través de llamadas telefónicas.

 El viernes 02 de marzo por la mañana, tanto la ingeniera Paula Meza Porta, Directora del Proyecto El Mantaro Revive y el responsable de movilidad recibieron llamadas telefónicas amenazándolos de muerte. Las amenazan también alcanzaban a Monseñor Pedro Barreto Jimeno, indicando que pronto iría al cielo y que debería comprar su ataúd.

Frente al hecho, se ha realizado la denuncia correspondiente ante la DIRINCRI para las investigaciones del caso. Asimismo, se ha tenido el apoyo inmediato del Coronel Juan Asmat Bucalo, Jefe de la Región Policial Centro, a fin de salvaguardar la integridad del Arzobispo de Huancayo como de sus colaboradores que desde las distintas áreas realizan un servicio a favor de la población de la región Junín.

Monseñor Pedro Barreto indicó: “esperamos que pronto se abra luz sobre estas actitudes cobardes, porque quieren acallar la voz de la verdad y para nosotros que somos creyentes,  Jesús es el camino la verdad y la vida. No vamos a echarnos atrás, seguiremos firmes en este camino en defensa de la vida. Tampoco nos van a asustar, no vamos a dejar de trabajar a favor de la población desde nuestra misión evangelizadora”.

Por su parte, la ingeniera Paula Meza Porta manifestó estar sorprendida por estas amenazas, sin embargo enfatizó “me reafirmo en el trabajo que hago, es una lucha por la vida y la dignidad de la persona, no es la primera vez que me amenazan pero seguiremos trabajando. Mi mayor preocupación es que se proteja al equipo de profesionales que permanecen en La Oroya así como a las madres y niños socios del proyecto”.

Como se recuerda, no es la primera vez que el Arzobispo de Huancayo y sus colaboradores sufren amenazas. Hace dos años en un comunicado publicado a nivel nacional se señalaba “la paciencia tiene un límite y si sigue hablando aténgase a las consecuencias”. Hace siete años, cuando se instaló la Mesa de Diálogo Ambiental Regional recibió una llamada telefónica “me daban el pésame por mi muerte” Y hace 4 años, en La Oroya “pasearon un ataúd que tenía mi nombre” indicó Mons. Barreto.

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