lunes, 16 de abril de 2012

AHORA LA TAREA ES CONSTRUIR UNA SALIDA PARA LA OROYA QUE PRESERVE EL EMPLEO Y LA SALUD DE SU POBLACIÓN


La decisión de la Junta de Acreedores de Doe Run Perú, tomada el jueves 12 de abril, es consecuencia del comportamiento irresponsable de esta empresa, que presentó un plan de restructuración que ponía condiciones inaceptables y que ha sido rechazado. Debe quedar claro que los únicos responsables de haber llegado a esta situación son los propios funcionarios de Doe Run y de su casa matriz Renco.



A diferencia de años anteriores, parece ser que las autoridades del Ejecutivo han entendido que la empresa no está dispuesta a cumplir con las leyes peruanas y los compromisos asumidos Esperamos que esta actitud firme se mantenga hasta que se pueda llegar a una salida final e integral a la problemática generada por Doe Run.



Sin embargo, luego de tomada la decisión y frente al nuevo escenario se plantean varias  interrogantes que deberán ser resueltas en el más breve plazo de tiempo. Como se sabe, la empresa ha entrado en un proceso de liquidación en marcha, que supone preservar la unidad del negocio, es decir que las operaciones continúen y que los trabajadores conserven su trabajo. Durante un periodo aproximado de 6 meses, habrá un liquidador que administrará la empresa. Si bien es importante garantizar el 100 % los puestos de trabajo, no debemos olvidar que la empresa tiene una deuda importante con La Oroya, tanto en términos ambientales como de salud pública.



Y Algunas preguntas que surgen son las siguientes: ¿Quién será el liquidador de la empresa?  ¿Qué va a pasar con la construcción de la planta de ácido sulfúrico pendiente? ¿Cómo se va a garantizar que en esta ocasión si se cumplirá con los compromisos ambientales?



Seguramente la empresa seguirá con la demanda de arbitraje internacional contra el Estado peruano y seguirá insistiendo tercamente para que todos los peruanos asumamos las múltiples denuncias por afectación a la salud a las que tiene que hacer frente como consecuencia de su irresponsable comportamiento.  



Nuestras autoridades no pueden perder de vista todas estas variables pues es la única manera de construir  una solución integral para La Oroya, que preserve la salud de su población y los puestos de trabajo de los trabajadores del complejo metalúrgico.



En el actual contexto, invocamos para que todos los actores de La Oroya privilegien el diálogo y se evite todo tipo de enfrentamiento, hecho de violencia o actos que impidan el libre tránsito de la población.

Plataforma La Oroya por un Cambio

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